FICHA Nº 09 — Administrar

Llavero de Credenciales

Contraseñas guardadas en llaveros individuales dentro del panel: sólo vos abrís su contenido.

Los accesos del negocio suelen repartirse sin control

Las contraseñas del negocio terminan repartidas entre notas sueltas, un archivo compartido y la memoria de cada persona. Encontrar el acceso correcto cuando hace falta se vuelve una búsqueda, y guardar una clave en un espacio que no fue pensado para protegerla la deja a la vista de cualquiera que abra ese archivo. Compartir una contraseña por un canal informal además supone confiar en que alguien la borre de ahí después, y cuando una persona deja el equipo, revisar qué accesos conocía es un trabajo aparte que casi nunca se hace completo.

Sólo vos podés abrir el contenido de tu llavero

El llavero es un espacio personal dentro del panel para guardar credenciales. Lo que cargás ahí se protege con la clave de ese llavero antes de guardarse, y esa clave no se almacena en ningún lado: sin ella nadie abre el contenido, ni el resto de tu equipo ni nosotros. El sistema conserva los datos protegidos y te los devuelve cuando abrís el llavero; mientras tanto, lo que hay adentro no aparece en ninguna pantalla, ni en ninguna consulta, ni ante quien administre la plataforma.

Varios llaveros, y abrir uno no abre los demás

Podés tener más de un llavero —separar el personal del que usa el área de ventas, por ejemplo— y cada uno tiene su propia contraseña. Abrir uno no abre los otros: cada llavero es una cerradura independiente, sin ningún llavero principal que los gobierne a todos. Armás tantos como necesites y los organizás como te sirva, por área, por tipo de acceso o uno solo si tu operación es chica. Esa separación también es la manera de repartir accesos: cada persona del equipo maneja los llaveros que le corresponden.

Cada credencial con su nombre, su usuario y su nota

Cada registro guarda el nombre con el que reconocés la cuenta, la dirección del sitio, el usuario, la contraseña y una nota libre para anotar de qué se trata o dónde se usa. El nombre y el usuario te alcanzan para ubicar la credencial en el listado; la contraseña y la nota quedan del lado protegido y se muestran recién cuando abrís ese registro. Al cargar una credencial nueva no tenés que inventar la contraseña: el panel te ofrece un generador que arma una fuerte y te muestra qué tan sólida es la que elegiste.

Perder la clave no es perder lo guardado

Cada llavero genera, al crearse, su propia frase de recuperación. Si olvidás la contraseña de ese llavero, la frase te devuelve el acceso sin perder ninguna de las credenciales que tenía cargadas: son dos maneras de abrir la misma cerradura, no dos cerraduras distintas. La frase se muestra una vez, al crear el llavero, para que la guardes donde vos decidas. Es una vía personal de recuperación y no convierte el llavero en un espacio compartido: quien no tiene la clave ni la frase sigue sin poder abrirlo.

Un segundo paso por correo, y un límite a los intentos

Para recuperar un llavero o borrarlo no alcanza con la clave o la frase: el sistema manda además un código al correo asociado a ese llavero puntual, que no es necesariamente el de tu cuenta general. Cambiar ese correo exige a su vez la contraseña del propio llavero, así que nadie redirige el segundo paso hacia otra casilla. Los intentos de abrir un llavero o de usar su frase de recuperación están limitados: pasada una cantidad dentro de un mismo lapso, el sistema deja de aceptar nuevos intentos hasta que ese lapso termina.

Consulta privada desde tu espacio de trabajo

Cargás y consultás tus credenciales desde la misma sección del panel donde hacés el resto del trabajo, sin sostener documentos abiertos para todo el equipo ni mandarte una contraseña por mensaje para tenerla a mano. Los llaveros y los registros que hay dentro se listan por nombre, así encontrar la cuenta que buscás es leer una lista corta. El contenido protegido se muestra cuando lo pedís y se cierra con el llavero, de modo que la consulta sigue siendo individual aunque trabajes en un panel compartido.

El asistente no alcanza tus llaveros

El llavero queda fuera de lo que el asistente puede recorrer: no te lleva a esa sección, no lista tus llaveros y no consulta nada de lo que guardaste. A la sección entrás vos desde el menú del panel, y el contenido lo abrís con la clave del llavero, que no necesitás compartir con nadie. Esa distancia es deliberada: el asistente resuelve navegación y consultas sobre otras pantallas, y las credenciales no forman parte de la información con la que trabaja.

Llaveros individuales y recuperación personal

El servicio permite guardar, organizar y consultar credenciales de uso individual, con la frase de recuperación de cada llavero como respaldo. Compartir un llavero entre varias personas no está disponible, y los permisos del equipo en el panel no convierten tus credenciales personales en accesos compartidos. Consultar desde el panel un historial de quién abrió cada credencial tampoco está disponible todavía. Próximamente: llaveros compartidos con permisos por persona, aviso cuando una contraseña aparece filtrada en otro sitio y llenado automático desde el navegador.

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Servicios incluidos en los planes

Los planes reúnen los servicios del comercio según las necesidades de su operación.